Hoy los periodicos y los medios de comunicación en general se hacen eco del premio otorgado por la Fundación Principe de Asturias al pueblo asturiano que más se ha distinguido en los valores que lo conforman y que el jurado resumen en "por su capacidad de iniciativa, generadora de actividades culturales continuadoras de una rica tradición popular, y por su espíritu de comunidad solidaria que los vecinos encarnan y defienden con entusiasmo, altura de miras y sostenida generosidad".

Para mi padre ayer fue un gran día, ya que el pueblo en que nació hace más de 80 años merece este galardón y valora los cambios tan profundos que se han producido desde entonces, cuando los caminos no eran carreteras y cuando a casi nadie le sonaba donde quedaba ese pueblo.
Tres de mis tíos, emigrantes en Buenos Aires son parte de esa gran cantidad de vecinos que tuvieron que buscarse la vida en América y que hoy nos miran con orgullo y hasta con envidia por lo bien que se vive aquí.
Enhorabuena a todos los que han trabajado con ahinco desde hace años, para que esto fuera posible, y un recuerdo especial para Alejandro Vega, alcalde de Cabranes, para Elisa Llaneza, miembro del jurado y que me consta se enamoró del lugar la primera vez que lo visitó y cómo no para mis primos que han colaborado también al premio, pero que para mí son el nexo para que no me desvincule del pueblo y recuerde que la casa de mi abuela Aurelia sigue siendo un referente familiar.

Enhorabuena papá y no me puedo olvidar de Julita cuya casa construida por mi tio-abuelo en 1917 es ejemplo de las casas a conservar en el pueblo es una de mis favoritas
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